Santander acoge este otoño una de las exposiciones más visuales e inmersivas que se verán en España. En el Centro Botín, la brasileña Solange Pessoa inaugura su primera muestra en el país, una selección de piezas que desafía las convenciones del arte contemporáneo para sumergir al visitante en un universo de texturas, luces y pasiones primitivas. El punto de inflexión de la muestra, titulada "Del día o de la noche", es la obra "Catedral", una instalación que mezcla lo orgánico con lo arquitectónico y lo anatómico de una manera casi perturbadora.
"Catedral" no es una descripción casual. Alrededor de 100 metros de cintas compuestas por cuero y cabello humano serpentean por el suelo de la sala principal hasta alzarse hacia el techo, controladas por el cabestro de un caballo. La obra, creada tras una década de recolección personal de cabello (el propio de la artista, el de sus amigos y el recolectado en peluquerías), evoca las formas barrocas de la imaginería religiosa, pero con una materia prima que resulta visceral y contemporánea. La estructura se eleva imitando la silueta de la Catedral de Brasilia, diseñada por Oscar Niemeyer, lo que sugiere que el caos humano se puede transformar en orden divino.
La comisaria de la exposición, Bárbara Rodríguez Muñoz, destaca que Solange Pessoa es, ante todo, una artista "matérica". Esto significa que su lenguaje no reside tanto en la forma o el color, sino en la textura y la naturaleza de los materiales que manipula. Arcilla, cuero, bronce y pelo no son meros accesorios en sus instalaciones; son protagonistas que cuentan una historia geográfica y social. En "Origo", instalada en el rincón que flota sobre el mar, la luz se refleja en canicas de bronce y queda absorbida por bolas de arcilla cocida, creando un juego óptico que simboliza la dualidad entre la eternidad del metal y la transitoriedad de la tierra.
Para comprender la profundidad de la obra de Pessoa, es necesario adentrarse en su raíz territorial: Minas Gerais, en Brasil. Allí nació el Barroco Mineiro, una expresión artística única nacida de la fusión de la cultura ibérica con las raíces precolombinas. La artista cita con reverencia a Antônio Francisco Lisboa, conocido como Aleijadinho, un mulato que transformó la imagen devocionaria al mezclar el estilo cristiano con lo aborigen, elevando lo grotesco hasta lo sublime. Esa herencia es palpable en la obra de Pessoa, quien explora cómo los opuestos no se contradicen sino que se explican mutuamente, tal como sugiere el título de la exposición, tomado de San Juan de la Cruz.
Sin embargo, la obra de Pessoa no es solo contemplativa; es crítica y visceral. Su exploración del territorio de Minas Gerais, un estado que fue rico en minería y ahora depende de la agroindustria, trae a la luz la explotación invasiva del suelo. La artista vincula esta historia de conquista y degradación ambiental con la presencia animal, simbolizada por los caballos. En una pieza titulada "Cavalos", Pessoa encapuchó animales con fundas hechas del mismo cabello humano que utiliza en "Catedral", creando una performance que mezcla lo sagrado con lo bestial.
Esta relación con el caballo se extiende a otras instalaciones como "Arreios", un conjunto de monturas de cuero que evocan la figura del jinete pero que están vacías. Según la artista, estas piezas representan por omisión la idealización y la violencia histórica de la conquista y el idealismo romántico. La interacción de Pessoa con estos animales es directa; ha montado a caballo y reconoce en ellos una presencia constante en su vida y en su memoria. Así, la exposición en Santander se convierte en un viaje por la historia del arte, la geografía y la biología, todo a través de la lente de un material tan íntimo como el cabello y tan brutal como el cuero.
La muestra "Del día o de la noche" se podrá visitar en el Centro Botín hasta el 28 de marzo de 2027, fecha en la que viajará a la Fundación Cartier de París, consolidando a Solange Pessoa como una de las voces más originales del arte contemporáneo internacional.



